Disfruta del trabajo que haces. Es una gran bendición que
podamos sentirnos útiles en la tierra que Dios nos dejó para cuidarla.
Ecl.9.10. Todo
lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el
Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.
Esto quiere decir, que mientras estemos en la Tierra,
tendremos la gran oportunidad de tomar decisiones que nos permitan ser felices
y hacer felices a los demás.
Si no estás contento
con lo que haces y necesitas el trabajo, tienes dos grandes opciones:
1: Aprender más de ese trabajo hasta que te guste. Trata
bien a las personas que te rodean aunque
ellos no hagan lo mismo, aporta ideas para mejorar la empresa. Te aseguro que
en poco tiempo estarás muy apasionado por ser el primero en llegar a trabajar.
2: Este es más fuerte. Al salir de tu trabajo, toma tiempo
para buscar un trabajo que te guste y te sientas mejor. Cuando lo encuentres y
asegures tu ingreso al mismo, entonces renuncia al trabajo anterior y sigue
adelante.
Si este mensaje te ha sido útil, recuerda recomendarlo a
otras personas para que se multiplique la bendición.
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